jueves, 6 de noviembre de 2008

Plegaria a Josefina

Si no me he dirigido a usted es porque no he tenido la fuerza suficiente. Pero ya no puedo con esto, Josefina.
Es como si le apagaran de a poquitos y cuando se diera cuenta ya no hay luz. Usted que conoció la voracidad del monte, devuélvame de la montaña algo.
Si me tapo como lo he hecho siempre, bajo las hojas. Dígame si no es bonito acurrucarse bajo las hojas y oír la lluvia caer sobre los árboles.
La envidio, esa facilidad para empaparse.
He buscado en la corteza eso que usted sabe. Y nada. La corteza estaba muerta cuando llegué.
Dicen que las hojas guardan la memoria del bosque. Usted sabe que estas hojas están en blanco, que si acaso las manchas de sangre salada...
Sólo le pido que me acompañe, que la espera se ha hecho larga y duele.
Publicado por Ana I. en 17:10 |  

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