martes, 27 de mayo de 2008

Oda a la tristeza

Llegas y me descubres
desnuda del alma, confieso.
Me tiras al piso,
al fondo, al abismo.
¡Oh sublime tristeza!
Vienes y me destruyes,
hasta la última célula.
Me conviertes en nada,
hecha polvo me dejas.
Mas del polvo se hace el barro,
gran artesana violeta.
Te llevas mis sueños,
cortas mis alas abiertas.
Derribas los cimientos
de esta frágil fortaleza
Y dejas que me ahogue en el llanto,
mi gran compañera,
para surgir victoriosa de las tinieblas
y construir del barro
una nueva grandeza.
Publicado por Ana I. en 7:42 |  

0 comentarios:

Suscribirse a: Enviar comentarios (Atom)