domingo, 19 de abril de 2009

Rodrigo Facio

Me asustó aquello de no asustarme suficiente. Lo del frío y las caídas. Verte de repente y tener que morderme los labios.

Porque he tenido que morderme los labios.

Saberte en los caminos y buscarte en frecuencias desconocidas.

Y, después de todo, recordar que el espejismo es recurrente. Que suelo jugar al escondido sin que esté alguien contando.
Publicado por Ana I. en 20:30 |  

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