lunes, 18 de agosto de 2008
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Ella jugaba a olvidarlo con pío compromiso. Diez avemarías por sus ojos, quince padrenuestros por su boca, y veinte golpes en el pecho de penitencia, porque le fallaba el método.
Ella jugaba a olvidarlo con pío compromiso. Diez avemarías por sus ojos, quince padrenuestros por su boca, y veinte golpes en el pecho de penitencia, porque le fallaba el método.
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